El Ministerio pide a la CE más ayudas para la fruta de hueso mientras Fraga acoge este lunes la primera protest

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) ha pedido a la Comisión Europea (CE) una ampliación de las cantidades de ayuda asignadas a España en el marco del reglamento de medidas excepcionales para apoyar al sector de la fruta de hueso.

En un comunicado, el Ministerio ha informado de la reunión mantenida con el sector para analizar la crisis por la que atraviesa y que ha estado presidida por el director general de Producciones y Mercados Agrarios, Fernando Miranda y en la que quedó patente el enfado y preocupación del sector de la fruta de hueso, que pide medidas urgentes para paliar esta crisis.

Miranda ha instado a las organizaciones de productores a que hagan uso del cupo de retirada para transformación en zumo, todavía sin consumir, de casi 8.000 toneladas con cargo a los programas operativos.

Primera protesta del sector este lunes 7 en Fraga

Asimismo, ha pedido maximizar el uso de los programas operativos para agilizar las retiradas de producto y contribuir con ello a aliviar, en el menor plazo posible, la situación de crisis en las zonas de producción.

Además, ha anunciado la convocatoria, a principios de octubre, de un grupo de trabajo para lograr un acuerdo sobre un paquete de medidas integrales aplicables al sector de la fruta de hueso y de pepita que contribuya a desbloquear la problemática estructural que les afecta.

Pese a las buenas palabras del Ministerio, UAGA, Asaja, Cooperativas y OPFH del Bajo Cinca han convocado una movilización de productores de la fruta de hueso ante la situación de completo deterioro del mercado, con salidas de producto sin precio de venta.

Los agricultores se manifestarán este lunes 7 a partir de las 9 de la mañana, con tractores, desde la Explanada del Sotet hasta Mercofraga, dónde se dará lectura a un manifiesto.

Otro verano negro para los fruticultores

 

  Otro verano negro –y ya van cuatro– para los fruticultores aragoneses. Desde que en agosto del 2014 entró en vigor el veto ruso a las importaciones de varios alimentos procedentes de la UE, los precios de la fruta de hueso se han desplomado casi todos los veranos como consecuencia del exceso de oferta. La prohibición ha dejado en una situación muy delicada a miles de agricultores aragoneses, que con unos precios tan bajos no pueden hacer frente ni a sus costes de producción.

La crisis está afectando sobre todo a Aragón y Cataluña, las regiones que más melocotones, nectarinas y paraguayos producen. Se estima que en la comunidad hay unos 15.000 empleos directos ligados a este sector, 5.000 de ellos solo en el Bajo Cinca. Por ello, las organizaciones agrarias llevan días alertando de que si no se toman medidas pronto la ruina de miles de explotaciones está asegurada.

De hecho, muchas voces del sector aseguran que la campaña «ya está perdida». «Recuperar los precios a estas alturas va a ser muy complicado», reconoció el responsable de UAGA en el Bajo Cinca, Manuel Rausa. Con todo, los sindicatos no están dispuestos a tirar la toalla y ya han convocado movilizaciones. La primera será el lunes, con una tractorada en Fraga, pero no se descarta intensificar las protestas. «Si no se toman medidas esto va a ser un suma y sigue», advirtió el secretario general de Asaja Aragón, Ángel Samper, que ayer se reunió en el Ministerio de Agricultura con Fernando Miranda, director general de Producciones y Mercados Agrarios.

Si el jueves Miranda ya trasladó a representantes de UAGA la posibilidad de abrir un nuevo cupo de retirada para sacar del mercado en los próximos días unas 7.000 toneladas de fruta y paliar así la crisis de precios, ayer fue un poco más allá y lo amplió a 10.000, una cantidad que, sin embargo, las organizaciones siguen calificando de «insuficiente». Hay que recordar que en los últimos días han reclamado la retirada de 40.000 toneladas.

Actualmente, se estima que en los almacenes hay más de 20 millones de kilos de fruta dulce procedente de Aragón y Cataluña. «Ya nos han dicho que no van a recoger más porque no hay sitio en las cámaras», lamentó José Antonio Rami, que tiene más de 10 hectáreas de melocotón y nectarina en Castillonroy (La Litera).

LOS EFECTOS DEL VETO RUSO

«Retirar esos 20 millones de kilos sería la forma más rápida de salvar la campaña», según indicó Alfredo Sanjuán. Este fruticultor de Ballobar reclama que, como ha ocurrido otros años, la retirada se destine a la beneficencia y a la transformación en zumo. «Mediante esta vía la UE nos pagaba unos 26 céntimos el kilo, un precio aceptable teniendo en cuenta que nuestro coste de producción es de 30-35 céntimos», explicó.

Sanjuán, que emplea a ocho temporeros, ya ha notado la caída de precios: «Yo en junio vendí a 30 céntimos, diez menos que en 2016, pero ahora estimamos que no nos van a pagar más de 15 céntimos por kilo».

La buena cosecha que se ha registrado este año (un 20% más que en el 2016) aún ha agravado más el problema, una sobreproducción que no se daría si Rusia abriera sus fronteras. No en vano, se estima que un 30% de la fruta de hueso de Aragón iba a parar a ese mercado antes del veto. Aunque de forma indirecta (a través de Bielorrusia) se ha seguido enviando producto, las cifras son mínimas comparadas con las de hace unos años. «El problema, además, es que es imposible que otros países puedan digerir un mercado con 150 millones de habitantes; se ha intentado con China y los países árabes pero no ha cuajado», lamentó Vicente López (UAGA), que denunció que la UE debe solucionar «un problema político que los agricultores no han creado».

Más allá de la plantación de nuevas hectáreas de fruta de hueso (1.300 el año pasado), lo que ha elevado aún más la oferta en Aragón, el comportamiento de las grandes superficies también está detrás de la crisis. Según los sindicatos, muchas se están aprovechando y exigen precios muy bajos que los agricultores acaban por aceptar.

Lo que parece claro es que si esta crisis estructural continúa en los próximos años, muy pocos jóvenes apostarán por la agricultura, poniendo en peligro el futuro de los pueblos. «Mi hijo y mi sobrino trabajan conmigo, pero si esto sigue así tendrán que cambiar de sector», lamentó Sanjuán.

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