La Fundación Joaquín Torres de Mequinenza reparte 54.330 euros en becas de estudios a universitarios de la localidad

De las 38 solicitudes presentadas en la vigésimo cuarta edición sólo una ha sido rechazada por criterios académicos

La Junta del Patronato de la Fundación Joaquín Torres de Mequinenza acordó atender 37 de las 38 solicitudes de la vigésimo cuarta convocatoria de becas de estudios a universitarios de la localidad. En la edición de este año sólo una ha sido rechazada por motivos académicos. El importe total de las ayudas a los estudios asciende a 54.330 euros, 1.500 euros para cada una de ellas a excepción de una que se ha fijado en 330 euros por cursar estudios a distancia. En sus 23 ediciones anteriores se han entregado un total 549 ayudas a los estudios por valor de 653.287,90 euros.

Respecto al año pasado el número de solicitantes de ha reducido de 44 a 38 y por tanto el número de universitarios becados que ha pasado de 40 a 37. También se ha reducido el importe económico de cada una de ellas, ya que depende del rendimiento económico de la generosa donación de este mequinenzano que hizo fortuna en América en el mundo editorial.

Entre los requisitos que los solicitantes deben cumplir para optar a las Becas Torres figuran las siguientes: estar cursando, al menos, segundo de la carrera universitaria escogida, reunir los requisitos académicos que el Estado exige en la legislación de becas, haber solicitado beca al Estado y haber residido los últimos 10 años ininterrumpidamente en Mequinenza.

La entrega de las XXIV Becas de la Fundación Joaquín Torres tendrá lugar el viernes 14 de julio a las 7 de la tarde en la Sala Goya de Mequinenza en un acto en el que además de los becados participarán familiares y amigos.

Joaquín Torres Arbiol

Joaquín Torres Arbiol es el emigrante ultramarino más notable y generoso del ‘Poble’. Nació en Mequinenza el 8 de junio de 1901, este filantrópico mequinenzano dejó su villa natal a los 21 años para hacer el servicio militar en Madrid. Allí y como producto de una serie de casualidades acabó entrando a trabajar en la editorial Espasa, la futura y potente Espasa Calpe.

Tan relevante debió de ser su desempeño en la empresa que poco después, en 1926, la editorial le envió a Buenos Aires al objeto de crear una filial o delegación en la capital de Argentina. Compatibilizó su trabajo además, como comercial de otras editoriales españolas como Seix Barral y Cervantes. Se dedicó a detectar ediciones clandestinas, fraudulentas, sobre todo las venidas de Chile, así advertía a editoriales y librerías para impedir su adquisición, luchando así contra la piratería. En el año 1931 se convirtió en propietario de la editorial Juventud Argentina.

PUBLICIDAD

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*