La Mesa de la Fruta

La Mesa de la Fruta

La Mesa de la Minería no es ni una mesa ni tiene ya casi nada que ver con el futuro de la tierra minera ni con su objetivo original de reindustrializar un corazón de la provincia turolense que cada vez late más lento. No es una mesa aunque tiene cuatro patas (Gobierno de Aragón, DPT, empresarios y sindicatos) porque la mitad cojean. No se atienden las propuestas de sindicatos y empresarios, ni se plantean soluciones para revertir los fondos en la zona dañada por el fin del carbón. Se podría decir, en todo caso, que es una mesita auxiliar de plena burocracia. El miércoles “seleccionó” un paquete de 18 proyectos empresariales “prioritarios” al que se destinarán más de 58 millones de euros que no revierten directamente en la zona minera. Todo el dinero de “grandes proyectos” se ha adjudicado a empresas relacionadas con el sector de la fruta en el entorno de Fraga. De los «pequeños proyectos», solo una mínima parte va a Oxaquim Alcañiz y una empresa de molduras de Muniesa. Palets, envasados, conserveras… Los fondos mineros se van a Huesca y no hay quien dé un puñetazo sobre esta «mesa» para cambiar el rumbo de tamaño despropósito, al que por cierto nos enfrentamos año tras año. ¿El problema es que no hay iniciativa empresarial en Teruel? No. Iniciativa y ganas sobran, pero no se tienden los puentes para analizar qué necesitan los empresarios, cómo van a financiarse, qué infraestructuras hacen falta, qué garantías existen de rentabilidad, y un largo etcétera. Numerosos proyectos han fracasado en los últimos años en Andorra y no se analizan las razones. Lógicamente, si a un inversor le ofreces las mismas ayudas para instalarse en Andorra que en Fraga, con una buena autovía y numerosos recursos, no dudará en irse a tierras fragatinas. Ese dinero, cuya esencia estamos pisoteando y que no va a durar eternamente, debería retenerse para proyectos que generen empleo en Teruel. Las causas de la falta de iniciativa son mucho más hondas y responden a factores estructurales que requieren garantías y respaldo de las instituciones públicas y privadas.

Nuestros representantes políticos podrán invocar todas las reivindicaciones habidas y por haber, constituir plataformas, llenarse la boca a dos carrillos denunciando la situación de despoblación, pero el tiempo pasa y se nos escapan las oportunidades entre los dedos. Se sigue sin corregir la vergonzosa manera en la que estamos dilapidando el dinero del Miner. El IAF, responsable de la coordinación de estas ayudas, tiene que reaccionar. Su nombre, Instituto Aragonés de Fomento, lleva implícita la dinamización económica más allá de ser un “seleccionador” y “repartidor” de subvenciones a discreción. No hace falta ninguna gran auditoría para saber que la financiación que no vemos llegar a nuestros pueblos, a nuestros polígonos vacíos, no se ha perdido por un agujero y que la responsabilidad del desastre es una nefasta administración global que no plantea soluciones desde hace años.

Todos sabemos las enormes posibilidades de crecimiento que existen en nuestros sectores energético y agroalimentario. ¿Porqué no preguntan a las empresas del sector primario cuál es la razón para no ampliar sus inversiones?, ¿porqué no visitan las cooperativas de fruta, almendra o aceite, las empresas de manufacturación, los grupos ganaderos o de prefabricados? Las mayores empresas de nuestro territorio, las existentes y las que empujan para asentarse, no aparecen en ese listado de iniciativas a apoyar. Con toda seguridad serían el mejor calzador para las patas tan cojas de esta mesa minera, que como bien dicen los agentes sociales turolenses debería cambiar de nombre y convertirse en la Mesa de la Fruta o un mero bodegón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *