Detectada en Aragón una nueva especie invasora, la almeja china del cieno

La aparición de este molusco invasor se ha detectado en el embalse de Mequinenza y se suma al mejillón cebra y la almeja asiática como amenaza a las almejas de agua dulce aragonesas.

Almeja china
Almeja china

Agentes para la Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón han descubierto una nueva especie invasora, una almeja exótica de agua dulce en el embalse de Mequinenza (Caspe) procedente de China y que hasta ahora había pasado desapercibida.

La Sinanodonta woodiana (Lea, 1834) se suma al plantel de enemigos de las almejas de agua dulce aragonesas, entre los que ya se encontraban el mejillón cebra (Dreissena polymorpha) y la almeja asiática (Corbicula fluminea), han informado hoy fuentes del Gobierno de Aragón.

Los agentes para la Protección de la Naturaleza detectaron la presencia de unas náyades de tamaño y forma sensiblemente diferente a las autóctonas, durante las tareas de prospección de zonas de riesgo, aprovechando las aguas bajas del estiaje de este pantano.

El primer hallazgo de varios ejemplares en el embalse de Mequinenza se realizó en la zona denominada “Santo Cristo” del término municipal de Caspe (Zaragoza), en la margen izquierda del Ebro.

Posteriormente se localizaron ejemplares en zonas adyacentes a esta localidad en la margen derecha y en los términos municipales de Chiprana y Escatrón, ambas en la provincia de Zaragoza; de momento no se han producido hallazgos de esta especie invasora aguas arriba de este emplazamiento.

Tampoco se ha detectado la especie en la prospección del embalse de Civán en el río Guadalope en el término zaragozano de Maella.

Varios de los ejemplares localizados en el embalse alcanzan los 14 ó 15 centímetros de longitud, por lo que se cree que esta especie lleva ya varios años aquí, habiendo pasado desapercibida por su semejanza con una almeja autóctona denominada Anodonta anatina, que también habita en estas zonas limosas.

El gran descenso de nivel que este embalse ha sufrido este año y el tamaño que han adquirido algunos de los ejemplares han permitido identificarla, según las fuentes.

Esta almeja no supone una amenaza económica para el territorio como en el caso del mejillón cebra sino que su principal afección tiene que ver con la biodiversidad.

Las medidas para mitigar el avance de la especie serían las mismas que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) utiliza con el mejillón cebra o la almeja asiática, como la del control del movimiento de embarcaciones.

Este bivalvo de agua dulce es nativo del Asia oriental y empezó a colonizar Europa al final de la década de los años setenta.

En concreto, se detectó en Rumania en 1979, en Francia en 1984, Hungría 1984 y posteriormente apareció en Serbia, Austria, Eslovaquia, República Checa, Polonia, Holanda, Alemania y Ucrania. En el año 2007, se cita su presencia en Italia y en 2008 en Bélgica.

Anteriormente se dispersó por el Pacífico, ya en 1969 se expandió por Java y Sumatra, alcanzando La Española en 1982 y Costa Rica en 1984, según las fuentes.

En la península ibérica se cita por primera vez en el año 2006 en las aguas del río Ter en Gerona, posteriormente en las cuencas del Fluviá y Doró, también en Cataluña y en el 2012 en el embalse de Santillana (Madrid).
Se encuentra catalogada como exótica invasora en el Catálogo Nacional (Real Decreto 630/20113) y supone un peligro para nuestros ríos, por ser muy prolífica, por su rápido crecimiento y madurez sexual, su enorme capacidad de dispersión a través de la gran variedad de peces hospedadores que transportan sus larvas, su tolerancia a la contaminación, a las altas temperaturas y a la turbidez, entre otras.

Amenaza directamente por competencia a las almejas autóctonas aragonesas, entre las que se encuentra la Margaritífera auricularia (catalogada en peligro de extinción).

Puede llegar a alcanzar densidades de hasta 25.000 kilogramos por hectárea de cauce, siendo la especie dominante en algunos tramos bajos de ríos centroeuropeos.

La vía de introducción de esta especie es similar a la del mejillón cebra o la almeja asiática.

Sus minúsculas larvas pueden viajar en el agua contenida en embarcaciones, aparejos o vivares de peces.

Se cree que la translocación de peces vivos ha sido la principal vía de entrada y la actividad humana más relevante para su expansión, además de su venta en tiendas de acuariofilia como filtradores en acuarios de agua dulce.

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