El viernes se celebra el acto de entrega de las Becas de la Fundación Joaquín Torres de Mequinenza a universitarios de la localidad

La Sala Goya acogerá el acto solemne a las 7 de la tarde en el que participarán los becados en la edición de este año acompañados de familiares y amigos.

El viernes 15 de julio a las 7 de la tarde en la Sala Goya de Mequinenza se celebrará el acto de entrega de las XXIII Becas de Estudis de la Fundación Joaquín Torres. El año pasado se trasladó la ceremonia del Salón de Plenos del Ayuntamiento que se quedaba pequeño para albergar a los becados y a sus familiares y amigos.

En la edición 2016 de las Becas, que se nutren de una generosa donación de Joaquín Torres un mequinenzano que hizo fortuna en el mundo editorial, se entregarán 40 becas de un total de 44 solicitudes presentadas por un importe de 1.800 euros cada una de ellas, es decir, 72.000 euros en total. Así lo acordó el Consejo de Vigilancia de la Fundación Joaquín Torres reunido el pasado 6 de julio una vez estudiada cada solicitud.

Para optar a estas becas, que no son incompatibles con otras ayudas al estudio, es necesario estar cursando, al menos, segundo de la carrera universitaria escogida, reunir los requisitos académicos que el Estado exige en la legislación de becas, haber solicitado beca al Estado y haber residido los últimos 10 años ininterrumpidamente en la localidad.

Joaquín Torres Arbiol

Joaquín Torres Arbiol es el emigrante ultramarino más notable y generoso del ‘Poble’. Nació en Mequinenza el 8 de junio de 1901, este filantrópico mequinenzano dejó su villa natal a los 21 años para hacer el servicio militar en Madrid. Allí y como producto de una serie de casualidades acabó entrando a trabajar en la editorial Espasa, la futura y potente Espasa Calpe, que, en 1926, le envió a Buenos Aires al objeto de crear una filial o delegación en la capital de Argentina. Compatibilizó su trabajo además, como comercial de otras editoriales españolas como Seix Barral y Cervantes. Se dedicó a detectar ediciones clandestinas, fraudulentas, sobre todo las venidas de Chile, así advertía a editoriales y librerías para impedir su adquisición, luchando así contra la piratería. En el año 1931 se convirtió en propietario de la editorial Juventud Argentina. Joaquín Torres falleció en Buenos Aires el 10 de agosto de 1991 y sus restos fueron trasladados por voluntad propia a Mequinenza.

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