La Fundación Joaquín Torres recibe 43 solicitudes a becas de estudio de universitarios de Mequinenza

La cifra de solicitantes es la misma que en la edición del año anterior. Ahora la Junta de la Fundación se reunirá en breve para determinar cuales cumplen con los requisitos y el importe de las mismas.

El pasado viernes 10 de junio se cerraba el plazo para que los estudiantes universitarios de Mequinenza pudieran presentar la correspondiente solicitud a las becas de estudios que anualmente entrega la Fundación Joaquín Torres. En la edición de 2016 se han registrado un total de 43 solicitudes, las mismas que en la edición del año pasado. Será la Junta de la Fundación la que determine el número de becas en base al cumplimiento de los requisitos de la convocatoria y fijará el importe de cada una de ellas así como la fecha del acto de entrega.

En la edición 2015, la vigesimosegunda, se entregaron un total de 41 becas de 43 solicitudes presentadas, dotadas con 2.000 euros cada una de ellas repartiéndose en total 82.000 euros para ayudas a estudios.  Se nutren de una generosa donación del mequinenzano Joaquín Torres que hizo fortuna en América en el mundo editorial y están dirigidas exclusivamente a universitarios de la localidad.

Entre los requisitos que los solicitantes deben cumplir para optar a las Becas Torres figuaran las siguientes: estar cursando, al menos, segundo de la carrera universitaria escogida, reunir los requisitos académicos que el Estado exige en la legislación de becas, haber solicitado beca al Estado y haber residido los últimos 10 años ininterrumpidamente en Mequinenza.

Joaquín Torres Arbiol

Joaquín Torres Arbiol es el emigrante ultramarino más notable y generoso del ‘Poble’. Nació en Mequinenza el 8 de junio de 1901, este filantrópico mequinenzano dejó su villa natal a los 21 años para hacer el servicio militar en Madrid. Allí y como producto de una serie de casualidades acabó entrando a trabajar en la editorial Espasa, la futura y potente Espasa Calpe, que, en 1926, le envió a Buenos Aires al objeto de crear una filial o delegación en la capital de Argentina. Compatibilizó su trabajo además, como comercial de otras editoriales españolas como Seix Barral y Cervantes. Se dedicó a detectar ediciones clandestinas, fraudulentas, sobre todo las venidas de Chile, así advertía a editoriales y librerías para impedir su adquisición, luchando así contra la piratería. En el año 1931 se convirtió en propietario de la editorial Juventud Argentina. Joaquín Torres falleció en Buenos Aires el 10 de agosto de 1991 y sus restos fueron trasladados por voluntad propia a Mequinenza.

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