Convocadas las XXIII Becas Fundación Joaquín Torres para universitarios de Mequinenza

Hasta el 10 de junio pueden presentarse las solicitudes para optar a estas ayudas que en la edición del año pasado repartieron 82.000 euros entre 41 becados.

La Fundación Joaquín Torres de Mequinenza ha convocado una nueva edición de sus becas dirigida a estudiantes universitarios de la localidad. Las bases ya se han hecho públicas y los interesados tienen de tiempo hasta el 10 de junio para presentar las solicitudes que junto con la documentación que se requiera deberá ser entregada en la Oficina de Atención al Ciudadano del Ayuntamiento de Mequinenza.

Para acceder a estas ayudas los estudiantes deben estar cursando, al menos, segundo de la carrera universitaria escogida, reunir los requisitos académicos que el Estado exige en la legislación de becas, haber solicitado beca al Estado y haber residido los últimos 10 años ininterrumpidamente en Mequinenza.

En la edición del pasado año se otorgaron 41 becas a razón de 2.000 euros cada una entre los estudiantes que cumplían con los requisitos y que sumaron la cifra récord de 82.000 euros. Desde 1993, año de la primera edición, se han entregado 509 becas por valor de cerca de 655.000 euros como ayuda a los estudios.

Las becas de la Fundación Joaquín Torres y que gestiona el Patronato se nutren de una generosa donación, que a principios de la década de los noventa, hizo Joaquín Torres, un mequinenzano que hizo fortuna en Latinoamérica en el mundo editorial y que se destina exclusivamente a estudiantes universitarios de la localidad.

Joaquín Torres Arbiol

Joaquín Torres Arbiol es el emigrante ultramarino más notable y generoso del ‘Poble’. Nació en Mequinenza el 8 de junio de 1901, este filantrópico mequinenzano dejó su villa natal a los 21 años para hacer el servicio militar en Madrid. Allí y como producto de una serie de casualidades acabó entrando a trabajar en la editorial Espasa, la futura y potente Espasa Calpe.

Tan relevante debió de ser su desempeño en la empresa que poco después, en 1926, la editorial le envió a Buenos Aires al objeto de crear una filial o delegación en la capital de Argentina. Compatibilizó su trabajo además, como comercial de otras editoriales españolas como Seix Barral y Cervantes. Se dedicó a detectar ediciones clandestinas, fraudulentas, sobre todo las venidas de Chile, así advertía a editoriales y librerías para impedir su adquisición, luchando así contra la piratería. En el año 1931 se convirtió en propietario de la editorial Juventud Argentina.

Consulta aquí las bases y el formulario de solicitud de las XXIII Becas de la Fundación Joaquín Torres

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