‘D’un temps, d’un poble’ de Garbinada Teatre cierra las actividades de ‘Mequinensa, Capital’ en la Biblioteca Pública de Lleida

 

El escritor de Mequinenza Jesús Moncada fue el protagonista de la última de las jornadas en la que su obra tomó vida gracias a la lectura y la teatralización de algunos fragmentos.

El director de los Serveis Territorials de la Generalitat de Catalunya en Lleida, Josep Borrell, se encargó clausurar las jornadas ‘Mequinensa, Capital’ que se han desarrollado en la Biblioteca Pública de Lleida del 24 al 27 de marzo y en las que se ha recordado las figuras de grandes nombres de la cultura de Mequinenza: Josep Nicolau, Edmon Vallés, José Soler Casabón y Jesús Moncada.

Borrell agradecía el trabajo realizado en la organización de las actividades ‘que tiene mucha significación para todos porque vivimos de símbolos y eso nos hace más humanos, más sabios y más hermanos’. Además explicaba las razones por las que se había escogido el nombre de las jornadas, ‘primero queríamos significar el capital humano de los homenajeados, segundo en Lleida la capital ha sido Mequinenza y tercero el capital es el grueso de sentimiento, de ideas, de lo que han construido estos personajes de la cultura catalana’.

Jesús Moncada fue el protagonista, a través de su figura y de sus obras, del último día de las jornadas. Bajo el título de ‘Jesús Moncada. La veu viva’ un numeroso público que llenó el salón de actos y el claustro de la Biblioteca de Pública de Lleida y disfrutó de los grupos de lectura de la Biblioteca de Lleida y de Mequinenza y los de teatro Remember Company de Alcarrás y Garbinada de Mequinenza que se encargaron de dar vida a la trama de las novelas del escritor de Mequinenza mientras que Marc Biosca glosaba su vida con sus publicaciones como hilo conductor.

En la glosa, Biosca ponía de manifiesto la estrecha relación entre Jesús Moncada y Edmon Vallés y se detenía en ‘Camí de Sirga’, quizá la obra más universal de Moncada, ‘fue una persona valiente en ese momento, tenía 44 años cuando se puso en serio a escribirla y cuando se publicó 47, lo habían despedido injustamente y la difusión de sus cuentos hasta entonces era escasa. Afrontar ese reto nos habla de una persona con carácter y confianza’. Referencias también a su trabajo como corrector y  traductor que le permitían ‘comprar tiempo para poder escribir’.

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