Mequinenza espera, “por fin”, sellar su mina de forma definitiva dentro de dos meses

 

El Estado ha publicado la convocatoria de ayudas al cierre que esperaba la empresa.

Los mineros, durante su encierro hace ahora un año
Los mineros, durante su encierro hace ahora un año. O. Duch

 

    Por fin la mina de Mequinenza y su empresa, Carbonífera del Ebro, parecen ver la luz al final del túnel. Aunque esa luz solo suponga la seguridad de que la mina será cerrada definitivamente tras más de dos años de litigio. El Ministerio de Industria publicó este miércoles la convocatoria de ayudas al cierre de minas no competitivas del año 2015 después de que a las del año pasado no pudiera concurrir la explotación aragonesa pese a estar ya inoperativa de facto.

    De no haber ningún retraso en la aplicación de estas ayudas, que tiene una cuantía de 15 millones para las empresas que acrediten la documentación necesaria, Carbonífera del Ebro podrá comenzar a trabajar en el sellado definitivo de la mina, lo que supondrá tapar más de una veintena de pozos que continúan abiertos así como adecuar el entorno y restaurar las escombreras que la rodean. Unos trabajos que en principio podrían alargarse durante tres años y que ayudarán a que los diez trabajadores que continúan en la empresa (cinco mineros más dos personas de mantenimiento, el gerente, el contable y un ingeniero de minas) sigan en activo, teniendo especial incidencia sobre los cinco mineros que permanecían ligados mediante un ERE, de los cuales cuatro de ellos alcanzarían la edad de prejubilación durante este periodo que contempla el plan minero -11 años trabajando en la mina, tres de ellos vinculados a la empresa de cierre- y la jubilación en total de 8 de los 10 actuales trabajadores.

    “La sensación, si todo va bien al final, es de que se puede cerrar el asunto mejor de como pintaba todo en principio. De que por fin parece que algo llega y se hace en plazo”, explica Francisco Montull, presidente del Comité de empresa de Carbonífera del Ebro, empresa que tras quedar inoperante al recibir el no de Endesa a quemar su carbón debido, según mantuvo la eléctrica, a la baja calidad del mismo, ha pasado de contar con una plantilla cercana a los 30 mineros a ser ahora tan solo de cinco personas. De los que ya han perdido cualquier vinculación con la empresa, y por lo tanto el derecho a recibir ayudas de esta convocatoria a la minería, una decena han encontrado trabajo en empresas que anteriormente colaboraban con la mina cuando estaba activa, mientras que el resto siguen sin encontrar empleo.

    Los trabajos de restauración y cierre necesitarán de más mano de obra, que llegarán en su momento mediante contratas, aunque también se confía en poder repescar a algunos de los antiguos trabajadores.

    La convocatoria de Industria ha llegado, según explican los trabajadores, “justo al límite”. De hecho, este sábado 14 se acaba el cuarto ERE acordado con la empresa en tres años, que ha sido prorrogado durante dos meses más a la espera de que el Ministerio dé la resolución definitiva. Ahí es donde se abre la única duda, ya que el Gobierno cuenta con un plazo de seis meses para resolver la subvención, lo que de alargarse podría volver a dejar de nuevo la situación en la encrucijada original, en la que, de acabar el ERE, se quedarían también estos trabajadores sin derecho a percibir ninguna ayuda.

    “Confiamos en que se resuelva en un plazo de dos meses porque ya entregamos la documentación el año pasado”, señala Montull, señalando que Carbonífera del Ebro se quedó fuera de estas ayudas durante el ejercicio 2014 al llegar tarde la autorización ambiental de la DGA.

    Más de dos dos años con la mina “ni abierta, ni cerrada”

    La mina de Mequinenza empieza a cerrar de esta forma una carrera que se inició a comienzos de 2013, año que comenzaría para la explotación con el anuncio de que el Decreto del Carbón no contemplaba el uso de la hulla mequinenzana a no ser que un “informe independiente” avalara su calidad. Mequinenza abría así un paréntesis en los más de 100 años de historia de su mina que acabaría por convertirse en un punto final después de que, tras varios estudios enfrentados, encierros en la mina, en la Basílica del Pilar, marchas, protestas y alegaciones, sus aspiraciones se vieran truncadas con el definitivo ‘no’ de Endesa a finales del 2013, que se negaba a quemar su carbón en la central de Andorra debido a su composición. Una negativa que sería avalada por Industria apenas unas semanas después con la publicación de la corrección del Decreto del Carbón, que de nuevo volvía a carecer de cualquier mención a Mequinenza.

    Fuente: Heraldo de Aragón.

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