Los pergaminos de Mequinenza ponen de manifiesto la variedad lingüística de Aragón en la Edad Media

 

Algunos de estos documentos datados entre los siglos XIV y XVII pueden verse en una exposición en la Sala Miguel Ibarz hasta el domingo 11 de enero, el objetivo ahora es publicarlos para darlos a conocer.

Previa a la inauguración de la muestra ‘Mequinensa i els mequinensans a través dels pergamins’ los filólogos Maite Moret y Héctor Moret ofrecieron una charla en la que explicaron los trabajos que se han llevado a cabo para recuperar estos documentos y su contenido. Además de restaurarlos, ya que se encontraban en mal estado, se han digitalizado, incluyéndose en la red DARA del Gobierno de Aragón para su consulta on-line, y se han transcrito, ya que la caligrafía medieval es de difícil lectura. Todos estos pasos facilitarán el trabajo a investigadores que quieran estudiarlos pero además se quieren dar conocer por lo que ‘nuestro próximo objetivo es publicarlos para difundirlos’.

Los documentos que se conservan en el archivo municipal de Mequinenza ponen de manifiesto la variedad lingüística de Aragón, están escritos en latín, catalán y castellano. Son los que sobrevivieron al traslado del Poble Vell al nuevo núcleo urbano de la localidad por la construcción del embalse de Riba-roja. Los ponentes advertían que ‘el archivo original era mucho mayor de lo que nos ha llegado, con el traslado se han perdido documentos’, recordaban que  ‘otros documentos o trozos de los documentos que tenemos están en otros archivos’ e incluso animaban a los vecinos a  ‘despertar las conciencias de recuperación de quienes pudieran tener documentos para que salgan a la luz’.

Los ponentes, como filólogos,  advertían que el estudio que han llevado a cabo hace referencia a la lengua aunque ofrecen ‘otras posibilidades a otros investigadores en aspectos históricos, económicos o sociales ya que reflejan la vida en la localidad en la época’. Así en la exposición puede verse un documento de 1331 en el que se establecen los límites de los términos municipales de Mequinenza y Fabara en la Vall d’Era o algunos privilegios que establecían que primero se comercializara el vino elaborado en la localidad antes del que provenía de localidades limítrofes.

 

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