Los empleados de Carbonífera vuelven a sus casas tras la firma del ERE

Malestar entre los trabajadores de Carbonífera del Ebro, en Mequinenza, después de que se hayan enterado esta misma mañana de que el cuarto ERE de la compañía fue firmado ayer y no se les comunicó. Alrededor de las 9.00 de hoy, los 10 trabajadores incluidos en plantilla se presentaban en la empresa con el objetivo de incorporarse a sus puestos de trabajo y cuál ha sido su sorpresa cuando el facultativo les comunicaba la conformidad del nuevo expediente.

Ayer finalizaba el tercer expediente de regulación de empleo de Carbonífera y, aunque los trabajadores estuvieron esperando una llamada que les informase de que el ERE había sido firmado por la empresa, no recibieron ninguna notificación. Por ello, para prevenir que la empresa les pudiese acusar de abandono de su puesto de trabajo, decidieron acudir a primera hora de hoy para incorporarse a sus empleos.

Una vez en las instalaciones de la empresa, el facultativo les confirmaba que debido a un supuesto olvido no se les había comunicado nada acerca del nuevo ERE. Esto ha provocado el malestar de los empleados, que denuncian que en otras ocasiones, la empresa se pone en contacto con ellos, incluso, a altas horas de la madrugada. “Esto es siempre igual. Se trata de una muestra más del trato que nos está ofreciendo la empresa”, dijo Francisco Montull, presidente del Comité de Empresa de Carbonífera.

El principal miedo de los mineros era que esta respuesta afirmativa no llegara antes de la incorporación al trabajo porque el mes de agosto es inhábil en los juzgados.

Las condiciones del expediente son las mismas que se negociaron en el primer ERE y la negociación fue corta. El portavoz de los trabajadores de Carbonífera, Francisco Montull, aseguró que siete u ocho personas serían prejubiladas en tres años, los de más de 45 años de edad y 28 años de mina, quedando dos trabajadores para recibir indemnización del Ministerio de Industria por el cierre con 35 días por año más 10.000 euros.

Además siguen esperando el plan de cierre de la mina, para el cual falta documentación medioambiental del Inaga, que éste tiene que enviar al Instituto de la Minería.

Montull concluye que esta situación se da tras la no aceptación del carbón de su mina para quemar en Andorra por un “asunto político sin comerlo ni beberlo”.

El cuarto ERE tendrá una duración de seis meses y los trabajadores se encuentran ahora a la espera de que DGA negocie con el Gobierno de España el cierre definitivo de la empresa.

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