Mequinenza reivindica las buenas prácticas en materia de pesca deportiva en su término municipal

Las últimas noticias de pesca furtiva en el embalse de Mequinenza perjudican la imagen como destino de turismo fluvial de la localidad y no se corresponde con la realidad de lo que ocurre en el municipio.

El hecho de que el embalse de Mequinenza, en ocasiones denominado ‘El Mar de Aragón’, lleve el nombre del municipio genera cierta confusión por la dificultad a la hora de ubicar hechos ocurridos en un punto dentro de una zona tan extensa de territorio, 7.600 hectáreas de superficie, más de 100 kilómetros de longitud y 500 de ‘costas’.

La más reciente ha sido la incautación de un vehículo por parte de la Guardia Civil con dos toneladas de peces en la localidad de Sástago, a más de 70 kilómetros de Mequinenza, capturados de forma ilegal en algún punto de la masa de agua embalsada por la presa de Mequinenza. Esta situación, al generalizar a la hora de señalar donde se han producido los hechos,  perjudica el nombre de la localidad que es, desde hace décadas, referente de la pesca deportiva en toda Europa.

El término municipal de Mequinenza está afectado por dos grandes infraestructuras hidráulicas de generación de energía, como son los embalses de Mequinenza, el de mayor tamaño de Aragón, y de Ribarroja, cuyas respectivas masas de agua se utilizan también para otros aprovechamientos como la pesca. Se da la circunstancia que en el embalse de Ribarroja la pesca esta totalmente regulada por un coto de pesca en todo el municipio, desde hace más de dos décadas, que inicialmente gestionaba la Sociedad de Pescadores el ‘Siluro’ de la localidad.

Gracias a la existencia de este coto el control es más exhaustivo –evitando la pesca furtiva-, se llevan a cabo mejoras en los accesos al río, tareas de mantenimiento en infraestructuras e incluso se dispone de un plan de recogida de basuras para tener la zona en condiciones óptimas para la pesca deportiva lo que lo hace más atractivo a la hora de atraer turismo, principalmente extranjero, redundando  en la actividad económica del municipio.

Por el contrario en el embalse de Mequinenza, al no existir regulación, es más complicado controlar estos lamentables episodios de pesca furtiva, que se registran en la zona alta –aguas arriba de la localidad-, y que dañan la imagen del “Mar de Aragón” y de la localidad en un momento en el que el turismo fluvial comienza a recuperar la actividad de hace unos años.

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